Magnificamos los hechos para darle la espectacularidad requerida; focalizamos la mirada en un fragmento de escena y lo resignificamos para que el momento, “la epifanÃa” (¿no es asÃ, Joyce?), adquiera el valor estético apropiado. Nos manejamos con elipsis porque no hay que nombrar los objetos escogidos para el trabajo en cuestión que es innombrable. Toda [...]...