La Trampa del Paraíso
La Trampa del Paraíso Con Dewlanna gravemente herida, Han siente el peso de la desesperación apoderándose de él. Sabe que no tiene opción: debe dejarla atrás. Las lágrimas llenan sus ojos mientras se obliga a apartarse de su figura caída, cada paso una tortura emocional. El destino lo empuja hacia la nave que lo llevará a Ylesia, pero lo que pierde en ese momento parece insuperable. Han siempre ha sido resiliente, ha aprendido a sobrevivir en los márgenes de la ley y la moral, pero este sacrificio es diferente. Su única familia, la Wookie que lo cuidó cuando nadie más lo hizo, está muriendo por él.
La brutalidad de la escena es un recordatorio implacable de que en la galaxia, nadie está a salvo. Mientras corre, sus pensamientos son un torbellino de emociones contradictorias: tristeza, rabia, y una creciente frialdad. La tragedia no solo lo rompe, también lo endurece. Dewlanna, con sus últimas fuerzas, le ha dado lo único que puede: una oportunidad de vivir. Y mientras sus pasos resuenan en los pasillos de la nave, las palabras de ella siguen retumbando en su mente: "Corre, vive, sé libre".
