Al final mueren los dos
Al final mueren los dos —Hola, Mateo. Siento informarte que hoy será tu último dÃa —la voz de Andrea, la operadora, habÃa sonado tan frÃa que casi parecÃa una máquina. —¿Estás segura? Quiero decir, no puede ser, ¿verdad? —habÃa murmurado Mateo, esperando que hubiera un error. —Lamentablemente no. Aprovéchalo al máximo.
Suspiró profundamente. ¿Aprovecharlo? ¿Cómo se aprovecha un dÃa cuando sabes que será el último? Por un instante, deseó que su padre estuviera allà para calmarlo, como lo hacÃa cuando era niño. Pero su padre estaba en cuidados intensivos, y Mateo estaba solo.
Tomó el teléfono y marcó el número de Lidia, su mejor amiga. Ella era la única que podÃa entenderlo. Cuando contestó, su voz reflejaba preocupación. —Mateo, ¿qué pasa? Suenas extraño. —Me llamaron. De Muerte Súbita. El silencio al otro lado del teléfono fue tan pesado que Mateo sintió como si el tiempo se detuviera. —¿Qué... qué vas a hacer? —preguntó ella finalmente. —No lo sé. Necesito verte.
Mientras tanto, en un rincón diferente de la ciudad, Rufus Emeterio escuchaba la misma llamada. Pero en su caso, habÃa interrumpido algo mucho más caótico: estaba peleando con Peck, el nuevo novio de su ex. Rufus, con el corazón latiéndole con fuerza, colgó después de recibir la noticia. Sin saberlo aún, su camino estaba a punto de cruzarse con el de Mateo.
