La ratonera
La ratonera —Sà —responde él, calmadamente—. Y he venido a terminar lo que otros comenzaron.
Revela su identidad. Su plan. Su odio. Todo encajado detrás de un uniforme, una historia falsa, y una venganza larga.
La trampa ha sido suya desde el principio.
El asesino ha hablado. Ya no se esconde detrás de su disfraz de sargento. Su verdadero nombre emerge: Georgie. El niño que sobrevivió al infierno de su infancia. El hermano que juró justicia, y encontró en la canción de los "Tres ratones ciegos" el guion de su venganza.
—Ella firmó los papeles —dice señalando el cadáver de Mrs. Boyle—. Él debÃa morir también. Y ella… —mira a Mollie—. Ella nos conoció, y no hizo nada.
Mollie se queda paralizada. Sus recuerdos se agolpan. Una carta no respondida. Una visita olvidada. Un niño de ojos tristes al que no ayudó.
—No sabÃa... No entendÃ… —balbucea.
—Exacto —responde Georgie, acercándose lentamente—. Y ahora lo sabrás.
Pero en ese instante, otra voz irrumpe: Miss Casewell. —¡Georgie! ¡Basta! ¡Soy tu hermana!
El impacto lo detiene. Georgie vacila. Sus ojos se nublan. Todo ese odio, todo ese plan meticuloso… tambalean al reconocer esa voz, ese lazo perdido.
