¿Puede pensar una máquina?
¿Puede pensar una máquina? Este argumento está perfectamente expresado en un discurso conmemorativo del profesor Jefferson, en 1949, del que cito: «Hasta que una máquina sea capaz de escribir un soneto o de componer un concierto, porque tenga la facultad de reflexionar y sea capaz de sentir, y no por la combinación aleatoria de sÃmbolos, no podremos admitir que esa máquina sea igual al cerebro, en el sentido de que no sólo los escriba, sino que sepa que los ha escrito. Ningún mecanismo (y no hablo de una señal artificial, invención simplona) puede sentir placer por sus logros, pena cuando se funden sus válvulas, regocijo por los halagos, depresión por sus errores, atracción sexual, enfado o decepción cuando no consigue lo que quiere».
