¿Puede pensar una máquina?
¿Puede pensar una máquina? Generalmente estas afirmaciones no se apoyan en razonamientos y, personalmente, creo que en esencia se basan en el principio de la inducción cientÃfica. Una persona ve miles de máquinas durante su vida y, por lo que ve de ellas, extrae una serie de conclusiones generales. Son feas y cada una de ellas está ideada para una tarea concreta; cuando se desea que ejecuten varias funciones, son inservibles, su variedad de comportamiento es muy limitada, etc., etc. En consecuencia, concluye que ésas son las caracterÃsticas de las máquinas en general. Muchas de estas limitaciones se asocian a la escasa capacidad de almacenamiento de la mayorÃa de las máquinas (supongo que, en el concepto de capacidad de almacenamiento, se incluyen en cierto modo a las máquinas distintas a las de estado discreto. No importa la definición exacta, ya que no aspiramos a una exactitud matemática en esta discusión). Hace unos años, cuando aún se hablaba poco de computadoras digitales, era de esperar que su mención suscitara incredibilidad cuando se hablaba de sus propiedades sin explicar su construcción. Supongo que era también debido a la aplicación del principio de inducción cientÃfica. Naturalmente esta clase de aplicación del principio suele ser inconsciente. Cuando un niño que ha sufrido una quemadura teme al fuego y demuestra que lo teme evitándolo, decimos que está aplicando la inducción cientÃfica. (Naturalmente, puedo también describir su comportamiento de muchas otras maneras). Los trabajos y las costumbres humanos no parecen constituir un material muy adecuado para la aplicación de la inducción cientÃfica. HabrÃa que investigar una gran magnitud espacio-temporal para obtener resultados fiables, pues, si no, creeremos (como la inmensa mayorÃa de los niños ingleses) que todo el mundo habla inglés y que es una tonterÃa aprender francés.