¿Puede pensar una máquina?
¿Puede pensar una máquina? Volvamos brevemente a la objeción de lady Lovelace, quien afirmaba que la máquina sólo puede hacer lo que nosotros le mandemos. PodrÃamos decir que una persona puede «inyectar» una idea en una máquina y que ésta responderÃa hasta cierto lÃmite, quedándose quieta a continuación, como la cuerda de un piano percutida por un martillo. Otro sÃmil podrÃa ser una pila atómica de tamaño inferior al crÃtico: una idea inyectada corresponderÃa a un neutrón que penetra desde fuera en la pila. Cada uno de estos neutrones provoca una determinada alteración que acaba por disiparse. Sin embargo, si aumentamos suficientemente el tamaño de la pila, la alteración causada por el neutrón incluso irá en aumento hasta la completa destrucción de la pila. ¿Existe un fenómeno equivalente para las mentes, y se da también en el caso de las máquinas? En el caso de la mente humana parece haberlo. La mayorÃa de los cerebros parecen ser «subcrÃticos», es decir, que corresponden en esta analogÃa a pilas de tamaño subcrÃtico. Una idea presentada a este tipo de mente, no inducirá generalmente más que una idea por respuesta. Una reducidÃsima proporción de cerebros son supercrÃticos. En ellos una idea da origen a toda una «teorÃa» formada por ideas secundarias, terciarias y de todo orden. Las mentes animales parecen decididamente ser subcrÃticas. Siguiendo la analogÃa, nos preguntamos: «¿Se puede hacer que una máquina sea supercrÃtica?».