¿Puede pensar una máquina?
¿Puede pensar una máquina? Del mismo modo que preguntamos: «¿Cuál es la respuesta a este nuevo tipo de pregunta?», podemos preguntar: «¿Merece la pena resolver esta nueva pregunta?». Resolvamos esta última pregunta sin plantear más objeciones para cortar una regresión infinita.
El nuevo problema presenta la ventaja de que traza una lÃnea definida entre las aptitudes fÃsicas e intelectuales de una persona. Ningún ingeniero o quÃmico puede atribuirse la capacidad de producir un material que no pueda distinguirse de la piel humana. Quizá sea posible algún dÃa, pero, aun suponiendo la viabilidad de semejante invención, nos parece que de poco servirÃa tratar de hacer una «máquina pensante» más humana, forrándola con esa epidermis artificial. El modo en que hemos planteado el problema refleja el obstáculo que impide al preguntador ver o tocar a los otros concursantes, oÃr su voz. Otras ventajas del criterio propuesto pueden resumirse en un modelo de preguntas y respuestas. Por ejemplo:
P: Por favor, escriba un soneto sobre el tema del Cuarto Puente.
R: Hágame otra pregunta; la poesÃa no es mi fuerte.
P: Sume 34957 con 70764.
R: (Pausa de unos 30 segundos) 105621.
P: ¿Juega al ajedrez?
