La verdad sospechosa
La verdad sospechosa [SALA en casa de don Sancho]
Salen CAMINO con un papel y LUCRECIA
CAMINO: Éste me dio para ti
Tristán, de quien don García
con justa causa confía,
lo mismo que tú de mí;
que, aunque su dicha es tan corta
que sirve, es muy bien nacido,
y de suerte ha encarecido
lo que tu respuesta importa,
que jura que don García
está loco.
LUCRECIA: ¡Cosa extraña!
¿Es posible que me engaña
quien de esta suerte porfía?
El más firme enamorado
se cansa si no es querido,
¿y éste puede ser fingido,
tan constante y desdeñado?
CAMINO: Yo, al menos, si en las señales
