Bajo las lilas
Bajo las lilas —Nos hemos portado como un par de angelitos. Yo no he hecho más que conversar y Ben aprendió un himno que te recitará. Acércate y dilo, amigo mÃo —invitó Thorny muy alegre.
Quitándose el sombrero Ben obedeció inmediatamente, divertido al descubrir el color que aparecÃa en las mejillas de la señorita Celia en cuanto ésta comenzó a oÃr la poesÃa. Y consideró que su estudio recibÃa su merecida recompensa cuando, luego de concluir el poema con un saludo, la joven le dirigió una complacida mirada acompañada de las siguientes palabras:
—Me enorgullece que hayas elegido ese poema y advierto que lo dices como si tuviera un significado especial para ti. Lo escribà cuando tenÃa catorce años, pero me salió del corazón y me hizo un gran bien. Deseo que a ti te ocurra lo mismo.