Bajo las lilas
Bajo las lilas La mirada y el tono de voz de Thorny demostraba bien a las claras qué era lo que ellos sospechaban, y Ben, sabiéndose inocente, perplejo y dolorido no atinó a defenderse. Sus ojos fueron de uno a otro rostro, y viendo duda en ambos sintió que su pobre corazón de niño se rompÃa dentro de su pecho. Su primer impulso fue huir de inmediato, pues bien comprendÃa él que no podrÃa probar su inocencia.
—Sólo puedo asegurarles que yo no tomé ese dinero. Pero ustedes no me creerán, de modo que es mejor que vuelva al sitio de donde vine. Allá no eran muy buenos conmigo, pero me tenÃan confianza y estaban seguros de que yo jamás les tocarÃa ni un céntimo. Ustedes pueden quedarse con mi dinero y también con el gatito. Yo no quiero llevarme nada —y tomando el sombrero, Ben hizo ademán de irse. Y habrÃa partido si Thorny no se hubiese interpuesto en su camino.
—¡Vamos!… No seas tonto… Discutamos el asunto, y si me pruebas que estoy equivocado retiraré mis acusaciones y te pediré disculpas —dijo Thorny con tono amistoso y un poco asustado de las consecuencias que podrÃan tener sus palabras, aunque continuaba creyendo que él estaba en lo cierto.
—Me destrozarÃas el corazón si te fueses de ese modo, Ben. Quédate por lo menos hasta que se pruebe tu inocencia…