Bajo las lilas
Bajo las lilas —Bueno… Yo pasaba por allà y encontré a Ben trepado al árbol mientras Sam le arrojaba piedras. Ordené al «gordo» que dejara de hacer eso y me contestó que no lo harÃa hasta que Ben no le pidiese perdón. Ben le respondió que nunca le pedirÃa perdón, asà tuviese que estar una semana allà arriba. Yo me disponÃa entonces a dar su merecido al bribón de Sam, cuando acertó a pasar un carro cargado de heno. Ben se dejó caer sobre él tan rápidamente que Sam no lo advirtió. A mà me causó tanta gracia que dije a Sam que lo dejaba solo para que se las entendiese con Ben, y allá debe estar preguntándose por dónde diablos ha desaparecido su enemigo.
La idea del chasco que se habÃa llevado Sam divirtió a todos y rieron a carcajadas hasta que la señorita Celia los hizo callar para preguntar:
—¿A dónde ha ido Ben?
—Sin duda dará un buen paseo. Luego vendrá para aquà corriendo muy divertido. Pero yo tendré que poner en su lugar a Sam. No quiero que haga daño a Ben ni que éste se deje intimidar por nadie.
—A excepción de ti, naturalmente —dijo su hermana con una sonrisa burlona, pues Thorny se mostraba a veces muy altivo con su amigo.