Bajo las lilas
Bajo las lilas Antes de que los niños volvieran de su asombro Lita comenzó a dar señales de que le molestaban las candilejas. Entonces Ben alzó las riendas que caían sobre el lomo del animal, profirió el antiguo gritó de «¡op-la!» y dejó que Lita marchara como lo hacía cuando la sacaba de la cochera para dar un galope.
—Dénse vuelta lentamente y podrán verla bien. Pero no se muevan hasta que ella vuelva —ordenó Thorny al notar signos de nerviosidad en el excitado auditorio.