Detras de la mascara
Detras de la mascara —¡Pobre mujer! Fue difÃcil de soportar, pero su orgullo le permitió aguantar hasta el final. Ella reconoció que no nos habÃamos prometido nada, y renunció a cualquier insinuación del pasado. También me deseó que encontrara a otra mujer que me amara tan tierna y verdaderamente como ella me habÃa amado. Jean, me siento como un villano; pero yo nunca le prometà nada porque jamás la he amado, y, por tanto, tengo pleno derecho a abandonarla.
—¿Te habló de m�
—SÃ.
—¿Y qué dijo?
—¿Debo contártelo?
—Claro. Debes contármelo todo. Sé que me odia y estoy dispuesta a perdonarla, pero sé que odiarÃa a cualquier mujer a la que amaras.
—¿Estás celosa, querida?
—¿De ti, Gerald? —respondió mientras sus delicados ojos le miraban llenos de un resplandor muy parecido a la luz del amor.
—Ya me has hechizado. ¿Cómo lo consigues? Jamás en la vida habÃa obedecido a una mujer. Jean, creo que eres una bruja. Escocia es tierra de criaturas extrañas y astutas que adoptan formas hermosas para hechizar a pobres almas en pena. ¿Eres tú una de esas engañosas criaturas?