Detras de la mascara
Detras de la mascara «No me importa lo que tenga que hacer. Algún día seré rica, famosa y feliz».
Louisa May Alcott, además de escribir Mujercitas, también cultivó el género negro a base de predecibles e intensas historietas de terror o suspense que tan buenas propinas le supusieron en sus comienzos, como esta Detrás de la máscara (1866) que contiene tintes claramente feministas, porque transforma el heroísmo tradicional del papel sumiso de la mujer en un heroísmo poderoso, victorioso y de dudosa moralidad que conquista a los hombres.
Una oscura novela que se publicó gozando ya la escritora de las mieles del éxito, y que presenta a un tipo de mujer en nada loable, enternecedor o digno, sino todo lo contrario: la señorita Muir, su protagonista, es una presunta institutriz que dice contar con diecinueve años, y que pese a no ser guapa, se las ingenia con sus poses y artimañas para lograr seducir a uno de los hombres ricos que conviven en la casa en la que entra a trabajar.
