Hombrecitos

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CAPÍTULO 14

Tenía razón mamá Bhaer; la tranquilidad era pasajera; se incubaba la tormenta; a los dos días de haberse marchado Bess, un terremoto moral sacudió hasta los cimientos la casa Plumfield.

Las gallinas fueron, involuntariamente, causa del conflicto; de no haber puesto tantos huevos, el chico no habría realizado tantas ventas y no hubiese tenido tanto dinero. El dinero es la raíz de todo mal, y, sin embargo, es raíz tan útil, que no podemos prescindir de ella como no podemos prescindir de la papa. Tommy no prescindía de esa raíz útil y despilfarraba su renta de tal modo que papá Bhaer después de ponderar las ventajas de las cajas de ahorro, le regaló una para su uso particular; un magnífico edificio de hojalata, con el título de «Banco de Ahorros» en la puerta, y una chimenea monumental por donde se echaban las monedas, que caían sonando tentadoras en un depósito.

La caja aumentó rápidamente de peso, y Tommy, muy satisfecho, proyectó adquirir tesoros deslumbrantes. Tenía en cuenta las cantidades depositadas y se proponía abrir la alcancía cuando tuviera cinco dólares. Le faltaba un dólar, y el día que mamá Bhaer le entregó esa suma como pago de varias docenas de huevos, corrió al granero a enseñar a sus camaradas la reluciente moneda.

Nat, que suspiraba por fondos para comprarse un violín, le dijo tristemente:


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