Hombrecitos
Hombrecitos Tales eran los niños, y juntos vivían tan felizmente como pueden vivir doce chicos, estudiando y jugando, trabajando y regañando, combatiendo defectos y cultivando virtudes. Los chicos de otras escuelas, probablemente aprenderían más en los libros, pero mucho menos en la ciencia práctica de hacer de un pequeño un hombre bueno y honrado. El latín, el griego y la matemática eran cosas excelentes; pero, a juicio del señor Bhaer, el conocimiento de sí mismo, el dominio de la personalidad, y el bastarse a sí solo, eran cosas más importantes, y procuraba enseñarles a hacerlo.
La gente solía mover dubitativamente la cabeza ante estas ideas, y hasta llegaba a confesar que los niños progresaban mucho física y moralmente. Pero, como dijo la señora Bhaer a Nat, aquella era «una escuela originalísima».