Los Muchachos de Jo
Los Muchachos de Jo INQUIETA ESPERA
EL PROFESOR BHAER ENTRÓ EN EL salón donde estaba Jo. Estaba pálido. Lentamente, procurando dominarse, le habló:
―Tengo una mala noticia, Jo.
Ella se sobresaltó. En seguida pudo advertir que la cosa era grave, pues el profesor tenía gran dominio de sus sentimientos y en aquella ocasión se le veía demudado.
―¿Qué ocurre, Franz? ―preguntó alarmada.
―Es necesario tener calma, querida. Ven; siéntate.
Dominada por los peores presentimientos, Jo dejó que él la acomodara en un sillón y se sentase en un taburete, a sus pies.
―Franz me ha telegrafiado que se ha perdido el barco de Emil.
―¡Oh, Dios mío! ¿Y él?
―Verás, las noticias son escasas por ahora. El barco se hundió y algunos de los botes salvavidas han sido recogidos por otros navíos. El de Emil todavía no. Eso no quiere decir que…
―¡Franz, Franz! ¿No me ocultas la verdad? ¡Dímelo todo, por favor!
