Los Muchachos de Jo
Los Muchachos de Jo ROSAS BLANCAS
JOSSIE BAJÓ AL JARDÍN. DESEABA COGER unas rosas blancas con objeto de obsequiar a las novias. Cuidadosamente elegía las más hermosas, dispuesta a lucirse en su delicada atención para sus nuevas primas.
En esta tarea vio acercarse a John. Cabizbajo, pensativo, marchando pausadamente como agobiado por sus pensamientos. Ni siquiera se dio cuenta de la presencia de su hermana hasta que ella le llamó.
―¡Ah, hola! No te había visto. ¿Qué haces ahí, calamidad?
Jossie sonrió. Le gustaba ser llamada así por su hermano con aquella mezcla de suave ternura y de tonillo burlón.
―Cogiendo rosas para las novias. ¿No te gustaría tener una?
―¿Una novia o una flor? ―bromeó él.
―Podrías tener las dos. La novia te la buscas tú. La flor te la daré yo.
John no respondió. Sin darse cuenta se le escapó un suspiro que su hermana notó. La animosa muchacha decidió ayudarle.
―¿Por qué no te decides? ¿No ves lo feliz que puede ser la gente? Si tienes alguna intención, ponla en práctica. Porque «ella» tardará poco en marchar, y para no volver.
