Los Muchachos de Jo
Los Muchachos de Jo VIDA POR VIDA
LA ESTANCIA DE FRANZ Y EMIL. En Plumfield, con sus respectivas esposas, sirvió para que las mismas se identificaran totalmente con sus nuevos familiares.
Ludmilla era una verdadera ama de casa con múltiples habilidades. María tenía un don, adquirido en sus múltiples viajes, que la hacía adaptarse instantáneamente a todos los ambientes y ser siempre una compañera ideal.
Tía Jo llegó a la conclusión de que podía despreocuparse bastante de los dos muchachos, porque con tan excelentes compañeras habían de tener un buen sostén en todas las circunstancias de la vida.
Las relaciones de John y Alicia satisfacían a toda la familia. Todos estaban de acuerdo que por su extremada juventud debían esperar todavía. Ellos esperaban, pero eran completamente felices con esa esperanza.
También las cosas se arreglaron para Daisy. Instantáneamente había recuperado su perdida alegría. Era otra vez la muchacha cantarina, jovial y animada que siempre fue.
Jossie vivió la dicha, para ella inmejorable, de pasar un mes en la playa con la señorita Cameron, de la que aprendió muchísimo.
Tom y Dora seguían desconcertando a la gente. Hablaban, se les veía juntos, pero no concretaban nada. Tom parecía más irresoluto que nunca.
