Los Muchachos de Jo
Los Muchachos de Jo ―¡Bah!, no se preocupe por mÃ. No pensaba confiárselo nunca, pero me alegra que lo sepa. Comprendo perfectamente que se trata de un sueño absurdo. Ese ángel no podrÃa ser nunca para mà más que una ilusión de todo lo dulce, bueno y bello que hay en la vida.
A Jo le apesadumbró aquella resignación sin esperanza.
―Por duro que sea, hijo mÃo, esa es la única manera de ver el problema. Tú eres fuerte y razonable. Asà comprenderás que el secreto debe quedar entre los dos, y tendrás la suficiente fuerza para conseguirlo.
―No se preocupe, mamá Bhaer. Ni una palabra ni una mirada mÃa me delatarán. Nadie podrá imaginar nunca lo que yo siento. Y si mi sentir queda oculto, ¿hay algún mal en que conserve esta ilusión?
―Debes esforzarte en combatirla ahora. Esta ilusión irrealizable te atormentará si la alimentas.
Dan denegó con la cabeza, con firmeza pero tristemente.
―No me atormentará más de lo que me atormenta el remordimiento. Antes al contrario, al pensar en ese ángel de bondad que es Bess hallaré la fuerza necesaria para vivir y para ser bueno, pese a todo lo que la vida quiera reservarme.
Dan quedó un momento pensativo, luego, ~como si hubiera estado recordando dÃas difÃciles, habló nuevamente, con voz enronquecida por la emoción.