Los Muchachos de Jo
Los Muchachos de Jo Llevando a las dos muchachas cogidas por los hombros, a la derecha la rubia Bess y a la izquierda la morena Jossie, Dan volvió al grupo que estaba en el salón.
Jossie hablaba con entusiasmo.
―Estás altÃsimo y tan moreno… ¿Sabes? Se me ocurre una idea genial. Vamos a representar Los últimos dÃas de Pompeya. Tenemos el león y los gladiadores. Pero nos falta un hombre de tu color para el papel de Arbaces. Estarás irresistible vestido de egipcio. No lo dudes.
Dan se tapó cómicamente los oÃdos para evitar aquel diluvio de palabras. Inmediatamente llegaron los Laurence, Meg y su familia, y poco después Nan, seguida del inevitable Tom.
Con todos ellos se formó una tertulia de la que el centro, como es natural, fue Dan. Todos le acosaban a preguntas para que les detallase sus andanzas, y él lo hizo en forma tan amena e interesante, que a todos tuvo subyugados. Las muchachas, impacientes por saber lo que les habÃa traÃdo de aquellas maravillosas tierras; los mayores, admirando la energÃa y valor de Dan.
―Supongo que poco tiempo estarás aquÃ, ¿me equivoco? ―preguntó Laurie. Luego añadió―: De todas formas, ten presente que la especulación es un juego peligroso. Hoy tienes mucho y mañana nada.