Los Muchachos de Jo
Los Muchachos de Jo En un momento quedó olvidado el almuerzo, porque todos salieron al jardín.
La yegua acudió al encuentro de su amo. Cariñosamente restregó su morro contra la cara de Dan, y relinchó alegremente.
Teddy quedó boquiabierto.
―¡Vaya, eso sí que es una yegua!
―Es realmente muy bonita, Dan. Y de aspecto muy inteligente. Se diría que quiere hablar.
―A su manera se hace entender.
―¿Qué significa Octto? ―preguntó Rob.
―Relámpago. Por su velocidad merece bien este nombre. Halcón Negro me la dio a cambio de mi rifle. Ella y yo hemos corrido grandes aventuras. ¿Veis esta cicatriz?
Todos se acercaron para ver mejor una pequeña señal que las crines de la yegua ocultaban.
―Cierto día salimos Halcón Negro y yo en busca de búfalos para la tribu. Las praderas estaban desiertas sin rastro alguno de los rebaños. Nos fuimos alejando del campamento durante varias jornadas hasta estar totalmente faltos de alimentos. Ni un animal a nuestro alcance. Ni un pájaro. Yo estaba realmente preocupado aunque procuraba disimularlo. Entonces Halcón Negro me dijo: «Voy a enseñarte cómo podemos resistir hasta que vuelvan los búfalos».
―¿Y cómo lo hiciste? ―preguntó Teddy.