Mujercitas
Mujercitas 
—Y ahora, ¿qué estás tramando, Jo? —preguntó Meg, en una tarde de nieve, al ver a su hermana cruzar el vestÃbulo con botas de lluvia, un abrigo viejo con capucha y una escoba en una mano y una pala en la otra.
—Voy a salir a hacer ejercicio —contestó Jo, con un brillo pÃcaro en la mirada.
—¿Acaso no te basta con los dos largos paseos que has dado esta mañana? Fuera hace frÃo y está nublado. Te aconsejo que te quedes en casa, junto al fuego, caliente y seca, como pienso hacer yo —repuso Meg, que sintió un escalofrÃo.
—Ya sabes que no suelo seguir consejos de nadie; no puedo pasar un dÃa entero sin hacer nada y no me gusta dormitar junto a la chimenea. Tengo ganas de aventura y voy a salir en busca de alguna.
