Mujercitas
Mujercitas Con la primavera llegaron nuevas formas de diversión y, al prolongarse las horas de luz, las muchachas contaban con tardes más largas para trabajar o entretenerse con toda clase de juegos. El jardÃn necesitaba un repaso, y cada hermana disponÃa de un cuarto del pequeño terreno para arreglarlo a su gusto. Hannah solÃa decir: «PodrÃa decir quién se encarga de cada parcela aunque viera el jardÃn desde China». Y a buen seguro podrÃa, puesto que el gusto de las hermanas diferÃa tanto como sus caracteres. Meg solÃa plantar rosas y heliotropos, mirto y un pequeño naranjo. La parcela de Jo nunca estaba igual dos temporadas seguidas porque no dejaba de hacer experimentos; ese año tenÃa previsto plantar girasoles con idea de que las semillas alimentasen a la TÃa Cockle-top y a sus polluelos. A Beth le gustaban las flores fragantes: guisante de olor y reseda, espuela de caballero, clavelinas, pensamientos y artemisa, junto con alpiste para el pájaro y hierba gatera para los mininos. Amy tenÃa un emparrado —bastante pequeño y desigual, pero muy bonito—, del que colgaban madreselvas e ipomeas de colores, además de azucenas, elegantes helechos y varias plantas brillantes y pintorescas que se adaptaban a las condiciones del jardÃn.
