Mujercitas
Mujercitas —¡Ésta es mi chica! Me encanta ver que intentas superar tu timidez. Luchar contra nuestros defectos es difÃcil, lo sé muy bien, pero una palabra de aliento siempre ayuda. Mamá, gracias por todo —dijo Jo, y le dio un beso en la mejilla, que la señora March apreció mucho más que si le hubieran devuelto la rosada tersura de su juventud.
—Yo he recibido una caja de chocolatinas y un dibujo que querÃa copiar —explicó Amy mostrando su correo.
—A mà el señor Laurence me ha enviado una nota para pedirme que toque para él esta noche, antes de que enciendan las lámparas, y por supuesto pienso ir —dijo Beth, cuya amistad con el anciano señor seguÃa creciendo.
—Bueno, démonos prisa y adelantemos trabajo para que mañana podamos divertirnos sin remordimientos —dijo Jo, preparada para cambiar la pluma por la escoba.