Mujercitas
Mujercitas
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UN TELEGRAMA—Noviembre es el peor mes del año —dijo Margaret, que, de pie junto a la ventana en una tarde gris, contemplaba el jardÃn lleno de escarcha.
—Será por eso que nacà en noviembre —observó Jo, pensativa, sin darse cuenta de que tenÃa una mancha de tinta en la nariz.
—Si ahora ocurriese algo bueno, pensarÃamos que es un mes maravilloso —comentó Beth, que era capaz de ver el lado positivo de todo, noviembre incluido.
—Estoy de acuerdo, pero en esta familia no ocurre nunca nada bueno —apuntó Meg, que estaba de mal humor—. Los dÃas pasan sin pena ni gloria, sin cambios y con muy poca diversión. Es pura rutina.
—¡Válgame el cielo, qué desanimada estás! —exclamó Jo—. No me extraña, ves a jóvenes que se lo pasan en grande mientras tú no haces sino trabajar y trabajar, año tras año. ¡Oh, cómo me gustarÃa poder dictar tu destino como hago con las protagonistas de mis relatos! Como ya eres hermosa y buena, harÃa que un familiar rico te nombrara heredera de su fortuna de forma inesperada y pudieses brillar con luz propia, vengarte de aquellos que te han desairado, viajar al extranjero y volver a casa convertida en señora de un gran señor, envuelta en esplendor y elegancia.
