Mujercitas
Mujercitas La bondad y la virtud desplegadas en la casa durante aquella semana hubiesen podido surtir a todo el vecindario. Era digno de ver, todas parecÃan estar en la mejor disposición y la abnegación se habÃa puesto de moda. Pero, superada la angustia inicial por la enfermedad de su padre, las muchachas fueron relajando sus admirables buenas costumbres y, poco a poco, volvieron a la normalidad de los viejos tiempos. No llegaron a olvidar el lema, pero mantener la esperanza y trabajar era cada vez más sencillo; y después de un esfuerzo tan grande, pensaron que merecÃan un descanso, y se lo dieron.