Mujercitas
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VISITAS—¡Venga, Jo, ya es la hora!
—¿De qué?
—¿No me irás a decir que has olvidado que prometiste acompañarme a seis visitas en el dÃa de hoy?
—He cometido muchos errores y locuras en mi vida, pero no creo que haya estado nunca tan majareta como para comprometerme a realizar seis visitas en un dÃa, cuando necesito toda una semana para recuperarme de los efectos de una sola.
—Pues lo prometiste. Hicimos un trato; yo terminaba el retrato al carboncillo de Beth que me pediste y, a cambio, tú me acompañarÃas a corresponder a las visitas de nuestros vecinos.
—Te di mi palabra de acompañarte si hacÃa buen tiempo y yo cumplo mi palabra como Shylock —dijo Jo, aludiendo al personaje de El mercader de Venecia, de Shakespeare—, pero, como veo nubes en el este, no iré.
—¡No seas remolona! Hace un dÃa estupendo, no amenaza lluvia y tú siempre te jactas de no faltar a tus promesas, asà que mantén tu palabra, ven y cumple con tu deber. Después te dejaré en paz otros seis meses.
