Mujercitas
Mujercitas Es muy tarde, pero no puedo enviar esta carta mañana sin contaros lo que ha ocurrido esta última tarde. ¿A que no adivináis quién vino a visitarnos mientras tomábamos el té? ¡Los amigos ingleses de Laurie, Fred y Frank Vaughn! Menuda sorpresa; de no ser por las tarjetas, no los habría reconocido. Ambos están muy altos y llevan bigote. Fred es ahora un joven apuesto al estilo inglés, y Frank está mucho mejor, puesto que apenas cojea y no usa muletas. Laurie les había facilitado nuestra dirección y vinieron a invitarnos para que nos quedáramos en su casa. El tío declinó la oferta, pero iremos a visitarlos en cuanto podamos. Nos acompañaron al teatro y lo pasamos muy bien. Frank se dedicó a hablar con Flo, y Fred y yo charlamos animadamente como si nos conociésemos de toda la vida. Decidle a Beth que Frank preguntó por ella y que le entristeció mucho saber de su enfermedad. Cuando le hablé de Jo, Fred rió y me pidió que transmitiese «un afectuoso saludo a la dama del sombrero grande». Ambos recordaban lo mucho que nos divertimos en el campamento que organizó Laurie. Parece que todo eso ocurrió hace siglos, ¿verdad?