Mujercitas
Mujercitas 
Nueva York, noviembre
Queridas Marmee y Beth:
Aunque no soy una elegante dama viajando por otro continente, tengo mucho que contaros, de modo que escribiré un libro entero para vosotras. Cuando dejé atrás el amado rostro de papá, me sentí triste, y habría echado alguna que otra lágrima de no ser porque junto a mí había una irlandesa con cuatro criaturas que no paraban de llorar y me mantuvieron entretenida. Me dediqué a lanzarles bolitas de pan de jengibre cada vez que uno de ellos abría la boca para rugir.
El sol no tardó en animarse a aparecer entre las nubes, lo que consideré un buen presagio, disfruté muchísimo del resto del viaje.
