Mujercitas
Mujercitas 
En Francia, las muchachas se aburren mucho hasta que se casan, momento en el que «Vive la liberté» pasa a ser su consigna. Como todo el mundo sabe, en Norteamérica las muchachas firman primero su declaración de independencia y disfrutan de la libertad con republicano entusiasmo, pero, cuando se casan, abdican en favor de su primer vástago y viven más encerradas que una monja de clausura francesa, aunque, eso sÃ, sin el voto de silencio. Les guste o no, lo cierto es que, una vez superada la emoción de la boda, la mayorÃa de las jóvenes recién casadas quedan prácticamente arrinconadas y, como hacÃa recientemente una hermosa mujer que conocemos bien, comentan con lástima: «Estoy más guapa que nunca, pero nadie se fija en mà porque estoy casada».
Al no ser la reina de ningún baile ni una dama elegante, Meg no conoció esa pena hasta que sus hijos cumplieron un año, porque en su pequeño universo imperaban costumbres ancestrales que la hacÃan sentirse más admirada y amada que nunca.
