Ocho primos
Ocho primos FELIZ CUMPLEAÑOS
EL doce de octubre era el cumpleaños de Rosa, pero por lo visto no había nadie que recordara ese detalle interesante y a ella le pareció feo mencionarlo, de modo que la noche anterior se durmió pensando si tendría regalos. La respuesta llegó por sí sola a la mañana siguiente, y abriendo los ojos contempló una figura blanca y negra sentada en su almohada, que la miraba con un par de ojos redondos como moras, mientras una patita velluda le rozaba la nariz, llamando su atención. Era Kitty Comet, el más hermoso de todos los mininos del mundo, y por lo visto cumplía una misión, pues adornaba su cuello un moño rosado y en un papelito clavado con un alfiler se leían las palabras: «Para la señorita Rosa, de Frank».
