Rosa en flor
Rosa en flor Aparecen los obstáculos
Deseosa de allanar el camino para Febe, Rosa estuvo hasta buena hora y se deslizó en la habitación de la tÃa Abundancia antes de que la anciana hubiera llegado a su tope.
—TÃa, tengo algo agradable que decirle, y mientras usted escucha, voy a cepillar su cabello, siempre que me quiera tener aquà —comenzó, muy consciente de que el proceso propuesto era uno muy relajante.
—SÃ, querida, tan sólo no seas demasiado particular, porque se me hace tarde y debo apresurarme en bajar o Jane tendrá las cosas rectas, y me inquieta tener los saleros desiguales, el colador de té olvidado, y el papel de tu tÃo sin airear —respondió la señorita Abundancia, rápidamente desenrollando los dos rizos grises que llevaba en las sienes.
Después, Rosa, cepilló el escaso pelo, la condujo hábilmente hasta la crisis de su historia, describiendo el pánico de Febe y sus valientes esfuerzos para conquistar, todo sobre las flores que Archie le envió, y cómo Steve la olvidó, y como el querido Archie tomó atento su lugar. Hasta ahora iba bien y tÃa Abundancia estaba llena de interés, simpatÃa y aprobación, pero cuando Rosa agregó, como si se tratara de un asunto muy claro:
