Rosa en flor
Rosa en flor Detrás de la fuente
Dos dÃas después de Navidad, un joven de aspecto serio podrÃa haber sido visto entrando en una de las iglesias grandes en L. Yendo a tomar un asiento se incorporó en el servicio con una encomiable dedicación; especialmente, por la música, a la que él escuchó con evidente placer y de tal manera, que un señor que estaba sentado cerca suyo se sintió movido a abordar a este complacido extranjero después de la iglesia.
—Hoy tuvimos un buen sermón. ¿Ha oÃdo hablar antes de nuestro ministro, señor? —comenzó, caminando a su lado por el pasillo, mientras el joven admiraba el antiguo edificio
—Muy bueno. No, señor, yo nunca he tenido ese placer. Muchas veces he querido ver este viejo lugar, y no estoy en absoluto decepcionado. Su coro también es extraordinariamente bueno —contestó el desconocido, mirando hacia varios sombreros flotando alrededor de detrás de las cortinas medio abierta.
—El mejor en la ciudad, señor. Estamos orgullosos de nuestra música, y siempre hemos tenido la mejor. La gente suele venir sólo por eso. —Y el anciano parecÃa tan satisfecho al igual que si un coro de querubines y serafines «continuamente lo hicieran llorar» con su órgano.
