Rosa en flor
Rosa en flor Dulce y corto
En la sala se encontrĂł con Steve y Kitty, ya que Ă©l habĂa ocultado a su noviecita detrás del sofá grande, sintiendo que ella tenĂa uno allĂ mismo, despuĂ©s de haberle apoyado y dado ánimo durante la ansiosa tarde con gran constancia y valentĂa. ParecĂan tan acogedores, cálidos y pacĂficos a la sombra del alegre jarrĂłn, que Rosa se habrĂa deslizado silenciosamente si no la hubiesen visto y la llamado.
—Él no se ha ido. Supongo que lo encontrarás en la sala —dijo Steve, adivinando con el instinto de un enamorado el significado de la mirada rápida que ella habĂa echado en el perchero mientras cerraba la puerta del estudio detrás de sĂ.
—¡Por piedad, no! Archie y Phebe están ahĂ, por lo que Ă©l ha tenido la sensibilidad de entrar al santuario y esperar, a menos que quieras que vaya y lo traiga hacia afuera —añadiĂł Kitty, acariciando el pelo rizado de Rosa y quitando las flores en el pecho, lugar donde la cabeza del tĂo Alec se habĂa acostado hasta que se quedĂł dormido.
—No, gracias, voy a ir con él cuando haya visto a mi Phebe, a ella no le importará —respondió Rose, entrando a la sala.
