Eugenio Oneguin
Eugenio Oneguin La morale est dans la nature des choses.
(Necker)
Al principio de mi vida me gobernaba el encantador y astuto sexo débil; entonces mi única ley era cumplir sus caprichos frívolos. El alma acababa de inflamarse, y la mujer aparecía al corazón como alguna casta divinidad. Resplandecía al apoderarse de mis sentimientos y de mi inteligencia. Ante ella yo me consumía en silencio; su amor me parecía un bien inaccesible. ¡Vivir y morir a sus lindos pies! No podía desear nada más. A ratos la aborrecía y derramaba lágrimas; con pena y horror veía en ella un ser de fuerzas perversas; sus penetrantes miradas, sus sonrisas, su voz, sus conversaciones, todo en ella era veneno, traición; no deseaba más que mis lágrimas, mis suspiros, y se alimentaba con mi sangre. A ratos veía en ella al mármol ante las súplicas de Pygmalión, todavía frío e inanimado, pero muy pronto vivo y ardiente.
