La química del amor (Contraluz)
La química del amor (Contraluz) Las semanas posteriores a la prueba inicial fueron un torbellino de trabajo y desconfianza. Aunque los resultados habían sido prometedores, Bee sentía una sombra persistente sobre BLINK. Cada día, su paranoia crecía. Los materiales seguían desapareciendo, los errores en los sistemas eran pequeños pero constantes, y la sensación de que alguien estaba manipulándolo todo no la dejaba dormir.
Una tarde, mientras revisaba los registros del equipo, Levi entró al laboratorio. Llevaba esa misma expresión seria que Bee comenzaba a reconocer: el rostro de alguien que tenía algo importante que decir.
—Encontré algo —dijo, colocando un archivo en la mesa.
Bee lo abrió, sus ojos corriendo sobre las líneas de datos. Era un registro de acceso al sistema. La evidencia era clara: alguien había ingresado al laboratorio en horas no autorizadas. Pero lo que realmente la dejó sin aliento fue el nombre que aparecía en los registros: el suyo.
—Esto es imposible —susurró, su voz temblando. —Yo no… Levi, yo no hice esto.
Él la observó, su mirada fija en la suya, y por un momento Bee temió que no le creyera. Pero entonces, Levi negó con la cabeza.
—Lo sé. Por eso lo traje directamente a ti.
