La quÃmica del amor (Contraluz)
La quÃmica del amor (Contraluz) —¡No puede ser él! —exclamó Bee al teléfono, mientras su hermana Reike bostezaba al otro lado desde Portugal. —¿El Leviatán? ¿El que estaba buenorro? —¡Ese mismo! —replicó Bee con frustración. —Tal vez ahora sea diferente. —Imposible. Es como decir que el sol decide ser frÃo un dÃa.
Pero el correo era claro. Levi Ward serÃa su co-lÃder en BLINK. Su gran oportunidad estaba a punto de transformarse en un campo minado. Y mientras Bee contemplaba el horizonte de posibilidades, una idea persistente se instaló en su mente: ¿podrÃa la ciencia salvarla de un nuevo desastre, o estaba destinada a enfrentarse a su peor enemigo una vez más?
El aire acondicionado de las oficinas centrales de la NASA zumbaba con un frÃo mecánico que parecÃa congelar cualquier posibilidad de calidez humana. Bee llegó temprano, con su carpeta de notas bajo el brazo y una expresión cuidadosamente calculada para ocultar su nerviosismo. BLINK no solo era un proyecto, era su tabla de salvación. Pero al entrar en la sala de reuniones, la atmósfera cambió. Allà estaba Levi Ward, con su impecable camisa blanca, la espalda recta como un soldado y esa mirada impenetrable que lo hacÃa parecer una muralla más que una persona.
