El dÃa que dejó de nevar en Alaska
El dÃa que dejó de nevar en Alaska El hielo bajo sus pies cruje, amenazando con romperse. Ambos lo saben. Y, aun asÃ, no pueden evitar avanzar uno hacia el otro, como dos imanes incapaces de resistirse.
La historia de Heather y Nilak no es un romance de cuentos. Es una lucha diaria, una danza peligrosa entre el deseo de acercarse y el terror a hacerlo.
Heather empieza a preguntarse si esta vez será capaz de quedarse. De enfrentar el dolor en lugar de huir de él.
Si el hielo cede... ¿serán capaces de nadar o se ahogarán juntos?
La primavera empieza a insinuarse en Inovik Lake, aunque el frÃo aún domina los dÃas. Algo similar ocurre entre Heather y Nilak: un deshielo lento, casi imperceptible, pero imparable. El hielo emocional que los envolvÃa empieza a resquebrajarse.
Una tarde, tras una jornada de trabajo, Nilak se queda observándola mientras ella limpia las mesas. Hay algo en su mirada, algo que no habÃa estado allà antes. Y Heather, que ha aprendido a leer silencios, lo entiende: Nilak ya no quiere alejarla.
—Te quedarÃas atrapada aquà —dice él, la voz ronca. —Ya estoy atrapada —responde Heather, y esta vez no hay temor en sus palabras.
