Divina Comedia
Divina Comedia SEXTO CÍRCULO: LOS HEREJES. FARINATA DEGLI UBERTI. CAVALCANTE CAVALCANTI Y EL EMPERADOR FEDERICO II
Desde su tumba, Farinata detiene a Dante al pasar. Mientras hablan, Cavalcante dei Cavalcanti pregunta a Dante por su hijo. Farinata profetiza el triste futuro de Dante. Las almas de los condenados recuerdan el pasado y entrevén el futuro, pero no pueden conocer el presente. A partir de ahora entramos en el más horrendo de los infiernos, donde se purgan los pecados cometidos desde un acto volitivo y consciente. El primero de ellos es, precisamente, la herejía. Un hereje, para Dante, es un hombre que, sabiendo perfectamente lo que hace, acepta a la Iglesia, pero, al mismo tiempo, prefiere seguir su propio juicio y no el magisterio de ésta. En este sentido nos explicamos la condena en este círculo de Federico II de Sicilia, a quien tanto admiraba Dante por su dimensión política, y del cardenal Ubaldini.
Mi maestro avanzó por un estrecho sendero entre los muros de la ciudad y las tumbas de los condenados, y yo seguí tras él.
—¡Oh dechado de virtud —exclamé—, que me llevas a tu placer por los círculos impíos! Háblame y da satisfacción a mis deseos. ¿Podré ver a la gente que yace en esos sepulcros? Todas las losas están levantadas y no hay nadie que vigile.
Respondiome:
