La Divina Comedia
La Divina Comedia Caballeros he visto alzar el campo,
comenzar el combate, o la revista,
y alguna vez huir para salvarse;
en vuestra tierra he visto exploradores,
¡Oh aretinos! y he visto las mesnadas,
hacer torneos y correr las justas,
ora con trompas, y ora con campanas,
con tambores, y hogueras en castillos,
con cosas propias y también ajenas;
mas nunca con tan rara cornamusa,
moverse caballeros ni pendones,
ni nave al ver una estrella o la tierra.
Caminábamos con los diez demonios,
¡fiera compaña!, mas en la taberna
con borrachos, con santos en la iglesia.
Mas a la pez volvía la mirada,
por ver lo que la bolsa contenía
y a la gente que adentro estaba ardiendo.
Cual los delfines hacen sus señales
con el arco del lomo al marinero,
que le preparan a que el leño salve,
por aliviar su pena, de este modo
enseñaban la espalda algunos de ellos,
escondiéndose en menos que hace el rayo.
Y como al borde del agua de un charco
hay renacuajos con el morro fuera,
con el tronco y las ancas escondidas,
