La Divina Comedia
La Divina Comedia En ese tiempo en el que el año es joven
y el sol sus crines bajo Acuario templa,
y las noches se igualan con los días,
cuando la escarcha en tierra se asemeja
a aquella imagen de su blanca hermana,
mas poco dura el temple de su pluma;
el campesino falto de forraje,
se levanta y contempla la campiña
toda blanca, y el muslo se golpea,
vuelve a casa, y aquí y allá se duele,
tal mezquino que no sabe qué hacerse;
sale de nuevo, y cobra la esperanza,
viendo que al monte ya le cambió el rostro
en pocas horas, toma su cayado,
y a pacer fuera saca las ovejas.
De igual manera me asustó el maestro
cuando vi que su frente se turbaba,
mas pronto al mal siguió la medicina;
pues, al llegar al derruido puente,
el guía se volvió a mí con el rostro
dulce que vi al principio al pie del monte;
abrió los brazos, tras de haber tomado
una resolución, mirando antes
la ruina bien, y se acercó a empinarme.
Y como el que trabaja y que calcula,
que parece que todo lo prevea,
