La Divina Comedia
La Divina Comedia que aguarda a todos los que a Dios no temen.
Carón, demonio, con ojos de fuego,
llamándolos a todos recogía;
da con el remo si alguno se atrasa.
Como en otoño se vuelan las hojas
unas tras otras, hasta que la rama
ve ya en la tierra todos sus despojos,
de este modo de Adán las malas siembras
se arrojan de la orilla de una en una,
a la señal, cual pájaro al reclamo.
Así se fueron por el agua oscura,
y aún antes de que hubieran descendido
ya un nuevo grupo se había formado.
«Hijo mío —cortés dijo el maestro
los que en ira de Dios hallan la muerte
llegan aquí de todos los países:
y están ansiosos de cruzar el río,
pues la justicia santa les empuja,
y así el temor se transforma en deseo.
Aquí no cruza nunca un alma justa,
por lo cual si Carón de ti se enoja,
comprenderás qué cosa significa.»
Y dicho esto, la región oscura
tembló con fuerza tal, que del espanto
la frente de sudor aún se me baña.
La tierra lagrimosa lanzó un viento