La Divina Comedia
La Divina Comedia Cuando algún sufrimiento o alegría
de alguna facultad nuestra se adueña,
toda en ella se centra nuestra alma,
y no atiende a ninguna otra potencia
y es esto contra aquel error que opina
que un alma sobre otra alma arda en nosotros.
Por eso, cuando se oye o se ve algo
que atraiga al alma fuertemente a ello,
el tiempo pasa y nada el hombre advierte;
porque es una potencia la que escucha,
y otra la que retiene al alma entera:
una está casi presa, y la otra libre.
Puede experimentar de veras esto,
escuchando a aquel alma y admirando;
pues bien cincuenta grados ya subido
había el sol, sin darme cuenta, cuando
llegamos donde, a una, aquellas almas
gritaron: «Aquí está lo que buscáis.»
Mayor portillo muchas veces cierra
con un manojo apenas de zarzales
el campesino al madurar la uva,
de lo que era la senda que subimos,
yo detrás de mi guía, los dos solos
al partir de nosotros aquel grupo.
Se va a Sanleo, a Noli se desciende,
se sube a Bismantova hasta la cumbre
a pie, pero volar aquí es preciso;
