La Divina Comedia
La Divina Comedia mas yo tendré el gobierno de lo otro.»
«Bien sabes que en el aire se recoge
el húmedo vapor que se hace agua,
en cuanto sube donde encuentra el frío.
Llegó aquel mal querer, que males busca
con su sabiduría, y humo y viento
movió con el poder de que es dotado.
El valle entonces, cuando cayó el día,
se cubrió desde el monte a Protomagno
de niebla; y todo el cielo se nubló,
y el aire denso convirtióse en agua;
cayó la lluvia, y vino a los barrancos
toda la que la tierra no absorbía;
y como se juntara en torrenteras,
tan veloz en el rfo principal
cayó, que nada pudo retenerla.
Mi cuerpo helado, en donde desemboca
halló al soberbio Arquiano: y éste al Arno
lo arrastró, deshaciendo de mi pecho
la cruz que hiciera del dolor vencido;
me volteó en la orilla y en el fondo,
y me cubrió y ciñó con sus botines.»
«Ay, cuando al mundo regresado hayas,
y descansado de la larga ruta
—siguió un tercer espíritu al segundo—
recuerdame, soy Pía, me hizo Siena,
Maremma me deshizo: bien lo sabe