La Divina Comedia

La Divina Comedia

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CANTO XVIII

Había terminado sus razones

mi alto doctor, mirando atentamente

si en mis ojos mostraba mi contento;

y yo, a quien nueva sed atormentaba,

callaba, mas por dentro me decía:

«mi preguntar acaso le molesta».

Mas el padre veraz, que se dio cuenta

del medroso deseo que ocultaba

sin hablar, me alentó a que preguntase.

Y yo: «Maestro, mi visión se aviva

tanto en tu luz, que ya distingo claro

lo que tu ciencia abarca o me describe:

Y así te pido, caro y dulce padre,

me expliques ese Amor al que reduces

cualquiera bien obrar o su contrario.»

«Dirige —dijo— a mí las claras luces

del intelecto, y el error verás

de los ciegos que en guía se convierten.

El alma, que a amar presta fue creada,

se mueve a cualquier cosa que le place,

tan pronto del placer es puesta en acto.

La percepción, de seres verdaderos

saca la imagen que despliega dentro,

e impulsa al alma a que se vuelva a ésta;

y si, vuelta hacia ella, se doblega,

Amor se llama ese doblegarniento,

que por gozar de nuevo entra en vosotros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker