La Divina Comedia
La Divina Comedia en el áspero monte entre Arno y Tiber
de Cristo recibió el último sello,
que sus miembros llevaron por dos años.
Cuando el que a tanto bien le destinara
quiso hacerle subir al galardón
que él mereció por hacerse pequeño,
a sus hermanos, como justa herencia,
recomendó su dama más querida,
y les mandó que fielmente la amasen;
y de su seno el ánima preclara
quiso salir y volver a su reino,
y para el cuerpo otra caja no quiso.
Ahora piensa en quien fuese aquel colega
digno con él de mantener la barca
de Pedro en alta mar derechamente;
y este segundo fue nuestro patriarca;
por lo cual, quien le sigue, como él manda,
sabe que carga buenas mercancÃas.
Mas su rebaño, de nuevas viandas
se encuentra tan ansioso, que es difÃcil
que por pastos errados no se pierda;
y cuanto sus ovejas más se apartan
y más lejos de aquél vagabundean,
más tornan al redil faltas de leche.
Aún hay algunos que temen el daño
y a su pastor se estrechan; mas tan pocas
que a sus capas les basta poca tela.