La Divina Comedia
La Divina Comedia por eso le otorgaron que de Egipto
venga a Jerusalén para que vea,
antes de concluir en su milicia.
Los otros puntos, que no por saber
le preguntaste, mas para que muestre
lo mucho que te place esta virtud,
a él se los dejo, pues que son sencillos
y no se jactará; que él os responda,
y esto merezca la divina gracia.»
Como el alumno que al doctor secunda
pronto y con gusto en eso que es experto,
para que se demuestre su valía.
«La esperanza —repuse es cierta espera
de la gloria futura, que produce
la gracia con el mérito adquirido.
Muchas estrellas me han dado esta luz;
mas quien primero la infundió en mi pecho
fue el supremo cantor del rey supremo.
"Que esperen en ti —dice en su divino
cántico— los que saben de tu nombre":
¿quién que tenga mi fe no lo conoce?
Y con su inspiración tú me inspiraste
con tu carta después; y ahora estoy lleno,
y en los otros revierto vuestra lluvia.»
Dentro del vivo seno, cuando hablaba,
de aquel incendio tremolaba un fuego
raudo y súbito a modo de relámpago.