La Divina Comedia
La Divina Comedia Cuando uno y otro hijo de Latona,
por debajo de Libra y del Carnero,
son límites los dos de un horizonte,
cuanto hay desde el momento de equilibrio
hasta que el uno u otro de aquel cinto,
cambiando de hemisferio, se desata,
tanto, la risa pintada en su rostro,
muda estuvo Beatriz mirando fijo
el punto que me había derrotado.
Dijo después: «Diré, sin que preguntes,
lo que quieres oír, porque lo he visto
donde convergen todo quando y ubi.
No por acrecentar sus propios bienes,
que es imposible, mas porque su luz
pudiese, en su esplendor decir "Subsisto",
allí en su eternidad, fuera de toda
comprensión y de tiempo, libremente,
se abrió en nuevos amores el eterno.
No es porque antes ocioso estuviera;
pues ni después ni antes precedió
el discurrir de Dios sobre estas aguas.
Forma y materia, ya puras o juntas,
salieron a existir sin fallo alguno,
como de arco tricorde tres saetas.
Y como en vidrio, en ámbar o en cristales
el rayo resplandece, de tal modo
que el llegar y el lucir es todo en uno,
